Lima, ocho meses después

Miércoles, 14 Agosto, 2019
Fuente: El Peruano

 

Si hacemos una encuesta entre los limeños, de nacimiento y residentes, sobre los principales problemas de la ciudad, sin duda el tránsito vehicular y el comercio ambulatorio deben figurar en los primeros lugares, junto con la inseguridad ciudadana.

En ese sentido, hay que saludar que los alcaldes de Lima Metropolitana y de La Victoria, Jorge Muñoz y George Forsyth, respectivamente, hayan tomado al toro por las astas, enfrentando con decisión estos problemas. 

Muñoz está en pleno proceso de implementación del plan ‘Pico y placa’, que consiste en restringir la circulación de los vehículos particulares, de acuerdo con el número par e impar de sus placas, por los cinco corredores viales implementados en la ciudad.

Si bien el plan generó desconfianza en algunos expertos, las primeras cifras permiten avizorar un resultado positivo. Hay que destacar la decisión de Muñoz de enfrentar el problema en su primer año de gestión.

Es meritorio también que haya apelado a su autoridad para disponer restricciones de circulación, multas y horarios.

Según los primeros resultados del ‘Pico y placa’, la velocidad de los vehículos que circulan en los cinco corredores ha aumentado en un 20%, se ha reducido el tiempo de viaje de los pasajeros, y las vías alternas a los corredores, sobre las cuáles no existe restricción, no han sufrido mayor congestión.

Es cierto que esto causa molestias en algunos conductores, pero si no estamos dispuestos a sacrificar una pizca de nuestra libertad, no lograremos erradicar la congestión vehicular.

En estos días se ha recordado una medida similar que rigió en la década de 1970, que impedía la circulación de vehículos ciertos días a la semana, pero eso se adoptó por falta de divisas para comprar gasolina. 

Si nos sirve de consuelo, ahora la restricción no es de días, sino de horas, y solo en cinco vías principales de la ciudad.

El otro punto digno de destacar en este pequeño balance de la gestión municipal en Lima es el arrojo y la decisión del alcalde distrital de La Victoria, George Forsyth, para erradicar a los ambulantes y sus mafias del emporio comercial de Gamarra e imponer el orden y la autoridad en un espacio que ya creíamos perdido.

Estamos hablando de un joven deportista, exarquero de Alianza Lima, sin mayor experiencia en la política, un independiente sin partido que ha logrado en menos de un año lo que otros alcaldes no pudieron hacer en años de gestión.

Esto demuestra que la renovación política sí es posible.

De los otros 42 alcaldes distritales de la capital se sabe poco. Sería interesante, entonces, que así como se hacen encuestas sobre aceptación de los políticos nacionales, también se mida la popularidad de los alcaldes distritales y provinciales, a fin de conocer cómo evalúan los vecinos a sus autoridades.